• Margarita Ortega

LA VOZ DEL CUERPO EN TIEMPOS DE VIRUS


Seguramente has escuchado hablar acerca de las emociones o pensamientos negativos y de cómo estos influyen en la salud. Estoy casi convencida de que en alguna ocasión esta idea no te fue indiferente, pero te pareció tan ajena y distante como dejar de sentir ese molesto dolor de cabeza o esa inflamación en el colon que todos los días te aqueja. Lo entiendo, para mi tampoco fue fácil asimilarlo y aún hoy cuando miro la vida desde esta perspectiva me resulta, muchas veces, casi imposible desbloquear esas emociones y comprender a mi cuerpo, sin embargo, no desisto.

¿Cómo volver re- conectarme? Todos sabemos que somos energía, es imposible no reconocerlo, aunque sea tímidamente, por lo menos en alguna de nuestras más distantes pero elementales ideas sobre la vida, nuestra realidad vista desde sus componentes más pequeños se mueve y se transforma a través de pequeñísimos átomos que son en verdad nuestro gran lazo de conexión con el universo, he allí la idea de que todos somos iguales y uno a la vez. Ahora bien, el cuerpo, este estuche de viaje tan real, mortal y maravilloso, es materia y a la vez energía: se nutre de ella, se transforma en ella y comulga con ese movimiento increíble de ideas convertidas en emociones, también vibraciones energéticas de verificación física, que a diario manejas. Para que nos entendamos, ese universo intocable que anida en tu mente esos pensamientos que te hacen feliz o que te agobian son energía y se convierten en algo real, palpable a través del cuerpo y lo puedes constatar cuando te emocionas, cuando sientes miedo, cuando te enojas, porque tu cuerpo reacciona con diferentes demostraciones físicas: puedes sudar, sentir que el corazón te late a millón o que en tu estómago vuelan mariposas, incluso te puedes enfermar. Si lo miras más de cerca lograrás percibir una única e increíble relación entre la mente, tus pensamientos, tus emociones y tu cuerpo, es decir entre el universo externo y tu manera de afrontar cada una de las situaciones a las que te ves expuesto, de resolver sus desafíos minuto a minuto y de tu cuerpo con sus reacciones.


Generalmente no hacemos esta reflexión, ni acudimos a esta relación a la hora de pensar en la maestra enfermedad, pero ten presente que como también somos energía y esas emociones evidentemente lo son y vibran en una frecuencia específica, pueden pasar por nuestro cuerpo ayudándonos a resolver una situación puntual o como suele pasarnos, por lo general, anidando en nuestro organismo de manera mecánica.

Cuando tenemos pensamientos que no surgen del aquí y del ahora navegamos en el pasado o en el futuro y al organismo esto le va muy mal porque él no puede distinguir entre una situación vivida en el presente o una vibración energética producida por un pensamiento-emoción del pasado o del futuro por lo que reacciona de igual forma para los tres casos, despertando en tu interior todo tipo de soluciones a nivel químico que te ayuden a mantenerte a salvo, a sobrevivir porque esa es su tarea, tu supervivencia. Esto significa que tanto si tienes situaciones o si tienes pensamientos- emociones que te llevan a momentos de angustia, ansiedad, temor, rabia, frustración etc., tu cuerpo reaccionará para llevarte al estado de supervivencia que él considere mejor para ti. Esas respuestas del cuerpo que a nivel físico son reacciones químicas mantienen en estado de alerta todos tus sistemas, en especial si son emociones negativas, y se enraízan en cualquier lugar de tu organismo. El problema es que, si la situación no se mejora, si no intervienes conscientemente, logran cambiar la energía natural de tu cuerpo y de esa manera su química, llenando con el tiempo tu vida de dolor y enfermedad. Un estado químico frecuentemente alterado trastorna todo el funcionamiento natural del organismo. Tu cuerpo es tu mente inconsciente y si guardas una emoción en tu memoria tu cuerpo estará viviendo en el pasado o en el futuro, en esa memoria, una y otra vez. Haz la prueba. Cuando tengas un pensamiento sobre una situación que te haga sentir, por ejemplo, tristeza observa las reacciones que tiene tu cuerpo y verás que es posible encontrar la conexión y de paso la solución. La voz de tu cuerpo físico es la verdad de tu voz álmica. Escúchate y reconéctate.


¿Lo ves? Es necesario reconectarnos con nuestros pensamientos, con nuestras sensaciones, con nuestras emociones, son un libro abierto para entender nuestro cuerpo y el cuerpo entero del planeta. Regálate un minuto de silencio y escúchate. Es el momento de ir más allá y de tratar de encontrar la raíz de nuestros padecimientos, ya no es suficiente con adormecer los síntomas. El temor más grande que a veces tenemos es a ser felices porque el viaje es hacia adentro. Es hora de fluir, de mirar hacia el interior. En tiempos de virus la situación a la que nos ha llevado la pandemia puede ser un medio para despertar.

Con amor,

Margarita.



Actriz y presentadora. Sigue su blog y podcast sobre alimentación consciente, recetas y medio ambiente. 

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